"Para mí la universidad era lo más importante de todo. Más importante todavía que la disciplina era el enseñar, para mí la profesión de enseñante, la relación con los chicos; una relación que yo basaba en dos palabras sacadas del Juan de Mairena de Antonio Machado: amor y provocación. A mí me gustaba aquello, yo quería a los chicos, los chicos me querían a mí y entonces con el afecto se trabaja mejor. Luego la provocación, ¿para qué? La provocación para provocarles que piensen por su propia cuenta, que no acepten algo porque lo digo yo, sino porque ellos reconocen que les convence."
(Entrevista de Iñaki Gabilondo)
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